Todo va muy mal (y una victoria)

 

Hoy hace más de un año que una mano enorme desde lo más alto señaló el hospital de La Princesa de Madrid y dio, ante el desamparo de vecinos y de las gentes que lo pueblan diariamente, orden terminante de su cierre. Le quedaban dos meses de vida. El anillo de los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid saldrían a subasta simultáneamente.

Ahora que nuestro problema político parece ser el de la hegemonía y el del desbordamiento del Estado, ahora que el problema es quizás el del réquiem por el 15M, ahora que lo que toca es hablar del poder, el poder “de verdad”, ahora que parece que ha pasado, se dice, la gran movilización “expresiva”, permitidme contaros, aunque sea en forma de epitafio si se quiere.

Hace unos días he estado en las urgencias del hospital de La Princesa con mi tía, no cabía un alma. En las Urgencias de un hospital siempre se pasa mal y hay mucha gente sufriendo a la vez. Un batallón (siempre menor al deseable) de auxiliares, enfermeras, residentes y médicos adjuntos cuida de los pacientes.

La media de edad en la sala de espera es alta, aquellas caras de vecinos desarmados por el dolor y la preocupación, lo menos parecido a un ejército que pueda uno imaginarse, son las mismas que han conseguido que un año después, la sensación de estar en estas urgencias sea agridulce. El hospital sigue abierto. Las órdenes terminantes no se han cumplido. Lo consiguieron estas gentes, yo lo vi.

Los cuerpos de jubilados, vecinas, trabajadores del hospital… se interpusieron desconcertados y valientes entre la máquina y la casa. Algunos no habían desobedecido en toda su vida, otros ni siquiera se habían manifestado nunca. Fue el comienzo de la marea blanca, la primera trinchera. Los cuerpos que pueden tan poco han podido mucho, la máquina está parada, el proceso de privatización de la sanidad madrileña está bloqueado en los tribunales y algunos políticos imputados.

La lucha de La Princesa

Todo va muy mal, todo va muy mal, todo va muy mal.

Esa es la letanía. Y puede que todo vaya muy mal, no hace falta repasar: pensiones, derechos laborales, educación, sanidad, dependencia, servicios sociales, paro…

Todo va muy mal.

Hace dos años y medio estalló el 15M como una carga de profundidad. Hoy las aguas han bajado a su cauce, volvemos a eso que llaman impasse, la espera.

Sin embargo el cuerpo social es el esqueleto de un animal prehistórico descoyuntado. La cabeza ha quedado separada del cuerpo, la sociedad ha sido galvanizada por un terremoto político, hemos perdido la inocencia.

Vivimos ahora la intensidad de una situación destensada. Las gentes en sus vidas, la vida circulando y la ansiedad se acumula. Una mecha, tan tarde aún, una idea debe rescatar la situación.

En los medios y la red han quedado los más vocacionales y los profesionales. Un coro de apologetas de la eterna derrota no cesa de brindar la indignación, el escándalo diario y la denuncia. Lo que no sé es a quién, ¿a qué Padre se le está mostrando cada día ese cadáver entre las manos? El Padre es el asesino, ¿a quién gritamos? ¿a quién hay que abrirle aún los ojos? ¿qué tribunal nos ampara?

Se dice que la máquina lo alcanza todo y que el capitalismo está en todas partes, el crimen es perfecto.

Si el crimen es perfecto y el desastre tan mayúsculo (la palabra desastre es una de las favoritas), entonces no hay nada que hacer. Pero aprendimos hace un par de años justo lo contrario, que sí se puede y que las cosas no son-como-son.

¿De qué sirve el grito histérico en una guerra?

El hospital de La Princesa es un buque con el pabellón agujereado, un fuerte sitiado. Desde el día siguiente a la resistencia cada departamento recibió un tijeretazo salvaje, el personal sufrió podas, médicos fueron jubilados por sorpresa de un día para otro, no ha habido recambio, las listas de espera se las traga un sistema informático infranqueable que deriva automáticamente hacia centros privados las intervención quirúrgicas y las prueba de especialistas.

El hospital es una fortaleza muy asediada, pero resiste. Hay médicos que cogen el teléfono cada día decenas de veces para llevar a cabo la esforzada misión de evitar que el sistema derive a la privada a cada uno de sus pacientes, para evitar que se vacíe el hospital. Hay un grupo de vecinos, muchos jubilados, que cada mañana y cada tarde, durante todo un año, van a la puerta del hospital a recordar que estamos en lucha, que ellos lo van a seguir defendiendo, llevan pancartas y cantan canciones, luego se unen trabajadores y pacientes. Si esto es una guerra ellos han encontrado su puesto allí.

Quizás sirva decir que la “gente no se mueve”, que el panorama general es catastrófico y que el gobierno no cae. Quizás es mejor seguir denunciando y el gesto histérico. Quizás no es hora de celebraciones.

Pero permitidme celebrar la enorme victoria del hospital de la Princesa. Una entre tantas…

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Todo va muy mal (y una victoria)

  1. Pingback: “Saber decirnos y contarnos es parte de la batalla” | América

  2. Pingback: “Saber decirnos y contarnos es parte de la batalla” - Pressenza

  3. Pingback: ¿Y si llevamos el cansancio en nuestra mirada? | Córdoba

  4. Pingback: ¿Y si llevamos el cansancio en nuestra mirada? | Lejos del tiempo

  5. Pingback: Todo va muy mal (y una victoria)

  6. Anónimo dijo:

    pues si tods de acuerdo, NO DECAIGAMOS EN EL DESANIMO

  7. Vota y Calla dijo:

    Tiene narices que el ciudadano haya de luchar contra el político, contra aquellos que se supone están ahí para velar por nuestros intereses. Tiene narices. Y eso ha de hacerlo con su sufrimiento, perdiendo horas, esfuerzo y dinero, mientras que enfrente se van forrando. Es una lucha muy desigual, posiblemente perdida de antemano… Pero hay que lucharla.
    Así que no, por favor, no “decaigáis” en el desánimo😉

  8. Anónimo dijo:

    Amigos y compañeros: NO DECAIGÁIS EN EL DESANIMO. seguid en la brecha y pelead por lo que es nuestro y de todos La sanidad pública no se vende se defiende

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s