#23F o la vulgaridad de lo extraordinario

La primera persona conocida que me encuentro en la calle, cerca del Congreso el 23F es una mujer que conozco por el trabajo. Hasta ahora sólo la había escuchado un discurso de ultra-La-Razón-a-saco, verdadera vehemencia “derecha/liberal”. Hacía un tiempo que no la veía. Estaba supersonriente en la plaza de Neptuno frente al Congreso, muy contenta, en la marea de mareas.

Señora con bandera 23F

Las dos siguientes personas que me saludan, en otro lugar del paseo del Prado, son otras dos enfermeras y auxiliares de enfermería del mismo palo, menos vehementes, pero nada sospechosas de sindicalismo, rojerío o perroflautismo.

A esta mani ha venido también mi tía, es su primera mani en 78 años. No la he invitado yo. Nunca ha creído que meterse en política o manifestarse fuera cosa que trajera nada bueno. Recuerda el sonido de los obuses de la guerra civil en los sótanos refugio. Es católica y apostólica. Ha decidido estrenarse y estaba entusiasmada.

Me cruzo al bajar la calle Alcalá con una señora y quizás su hijo, con sendas banderas constitucionales en alto. Luego veré más, mezcladas entre banderas republicanas y otras blanquinegras de los anarquistas. Esto ya lo vimos aquel 19J del 2012 con los funcionarios y la poli de manifestantes.

Me encuentra también un compañero del trabajo que no ha asistido a ninguna manifestación, que yo sepa, en décadas y cuyo discurso y preocupaciones políticas hasta ahora han sido igual a cero. Hace no tanto me decía que él no conocía a nadie afectado por la crisis, y cosas así. Está francamente emocionado.

La extracción social de la manifestación en Madrid del 23F, a ojo, es el sueño húmedo de cualquier partido o convocante, se puede decir que lo de ayer se parecía mucho a una muestra representativa de la sociedad. Había de todo en abundancia. Mayores, madres, niños, padres, clase media, rojos, pijos, perroflautas, médicos mayores, familias, estudiantes, parados, pelos de colores, laca y tintes rubios, perlas, rastas, camisetas verdes, batas blancas, banderines de algún partido, de algún sindicato, banderas de distintos colores, zapatos caros, alpargatas, cabeceras de asambleas de barrio, de ayuntamientos, de Iberia, de Telemadrid, de mineros, de colectivos dispares, y sobre todo, por encima de todo, miles de carteles individuales, propios, expresiones autónomas de cada cual.

Las manifestaciones del 23F, con esa fecha tan sensible, tan compleja, tan difícil, tan traumática y totémica sobrevolando, sobrecargando una convocatoria a priori imposible, desbordaron las calles de las principales capitales del país, pero también de pueblos y provincias. Yo no sabría decir muy bien quién convocaba bajo el débil lema de una “marea humana” (como decía uno de mi trabajo) o algo así. Marea ciudadana, como quien dice. Lema no había, y si lo había no sé si nos lo sabíamos.

La mani del 23F que ha llevado a muchas, muchísimas decenas de miles de personas por las calles de tantas ciudades ha debido costar poco más de un euro en su convocatoria y difusión. Muy pocas fotocopias, presencia casi inexistente en los medios, cero publicidad de pago.

Los bomberos esta vez, ese cuerpo de hombres muy machos que en anteriores convocatorias hicieron de ariete contra los UIP que protegían las vallas del Congreso, han dedicado su forzuda virilidad al paradójico servicio de la no-violencia. Montaron un cordón de seguridad muy llamativo desde primera hora de la tarde entre los policías del Congreso y los manifestantes, como para “proteger” a las gentes de las posibles cargas, y para evitar provocaciones de posibles “agitadores” entre los manifestantes. De golpe la misma parafernalia de cascos, músculos y patriarcalidad al servicio de ¿los cuidados?

Si atendemos a las admoniciones de los últimos dos millones de columnas de los opinadores de periódico y tertulia radiotelevisiva en España, hace un rato que deberíamos estar comiéndonos por las patas unos a otros, la famosísima desafección política ya nos debería haber conducido a un Amanecer Dorado o a un par de ellos, estaríamos ya deseando votar como locos a un populismo berlusconiano, a los racistas de España 2000 o a la Falange rediviva y enfrentándonos, de pura crisis a “un estallido” (nunca he acabado de saber qué es “un estallido”) social.

Me pregunta un amigo en Neptuno si esto es el “proceso constituyente” del que solemos hablar. Le digo que pregunte a cualquiera de los que tenemos alrededor, a ver si ellos están en el “proceso” ese. Otro amigo me dice que ve gentes dispersas, como cada cual a lo suyo, sin una idea común muy clara. Yo no veo bloques, ni sectores, ni fracciones, veo más bien un sustrato, más que un dibujo con forma definida, pongamos de flecha, de “proceso-constituyente” con su teorización detrás y todo, veo un suelo espeso, como de mantillo, muy físico, de unas gentes que diría cualquieras, a las que no representa hoy nadie, ni unas siglas ni una cabecera, que creen, por ejemplo, en que debe haber una sanidad pública y una educación pública y unos derechos sociales irrenunciables y que se resisten y reaccionan al saqueo social y político al que nos vemos sometidos y que tienen que poner de su parte, porque nadie les convoca, porque no hay programa definido, cada cual tiene que saber por qué va, encontrar su lugar en la convocatoria, argumentar lo suyo, preparar su cartel, porque los dueños de los medios son los del saqueo, porque no sabemos muy bien a lo que estamos y sin embargo, todos andaban determinados, Paseo del Prado abajo, glorieta de Embajadores arriba, Gran Vía de frente, sin dudar, como sabiendo muy bien a dónde van, sonrientes, alegres, con el nieto en el carrito y las batucadas de fondo, sin NADA, NADA en absoluto de miedo (sabiendo tod@s, sin embargo, que las últimas manis acaban con una soberana barrida de antidisturbios y portadas en la prensa de la cosa policial). Yo debo ser el único que no sabe a dónde se dirigen, a dónde vamos.

A la hora de la ración de porras, hostias y detenciones, cuando Delegación de Gobierno suelta a las bestias bien picadas a que repartan a placer por las avenidas y los barrios aledaños, como ya es costumbre instituida, quedan ya muy pocos, ya muy jóvenes y @policia, Cifuentes y hasta las cabeceras de los periódicos del fondo a la derecha dicen que “protegen a los manifestantes” de los que les quieren hacer la puñeta. Los manifestantes ya son los buenos, ya ni con eso se atreven.

En fin, no sea que por no contarnos lo obvio, lo vivido, lo que vemos, se nos escape algo. A ver si nos vamos a estar acostumbrando a la vulgaridad de lo extraordinario.

PD:

Bustunduy copia

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19 respuestas a #23F o la vulgaridad de lo extraordinario

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  10. Andres dijo:

    Breve repaso de los primeros 4 años con temas importantes como la reforma de la Constitución o que si se pue de dejar caer una banco como Bankia sin perder nuestro dinero. También hay comentarios de personas como Iñaki Gabilondo.
    http://www.ivoox.com/resumen-primeros-4-anos-la-audios-mp3_rf_1762366_1.html

  11. avallejos dijo:

    En lugar de decir “no sea que por no contarnos lo obvio, lo vivido, lo que vemos, se nos escape algo”, cuando de la mani se habla ya, en términos elogiososos y sorpredentes, hasta por el canal televisivo del Metro de Madrid, en vez de ningunearla o degradarla (sin rastro de secuelas violentas), habría que haber dicho “no sea que por no contarnos lo obvio, lo vivido, lo que vemos, se les escape algo”, porque esa es una manera de que ‘lo que sucede’, ‘lo que hacemos’, se nos arrebate de nuestras manos y de legitimar, al mismo tiempo, el relato (oficial) de los que mandan, que va mas allá de dar cuenta de la protesta. “Si somos veraces -parecen haberse dicho- cuando hablamos de la protesta, esta veracidad se hace extensible a lo que decimos cuando decimos que ‘no hay alternativa’, que ‘los recortes son necesarios’, y ‘las bajadas de los salarios’, etc…” Así se desactiva la protesta: dando cuenta de ella.

  12. blackd dijo:

    @MAria Jose: No se trata de demostrar nada, se trata de pensar. Derecha = liberal. No es magia. No es física cuántica. Es lo que es. Son sinónimos. A mí me parece perfecto que acudamos todos en masa a las manis, pero la derecha tiene unas recetas económicas concretas que ha aplicado a lo largo de toda la historia (y la izquierda otras). Si votas a la derecha, debes esperar que privatice como si no hubiera mañana, y más en la situación actual. Toda esa gente que votó a la derecha y que ahora está en la mani pues dará una imagen muy entrañable, pero son idiotas (aquí no incluyo a los que llevan banderas de España, sólo a los votantes del PP). Me parece muy bien eso de defender los derechos de todos, por supuesto, pero prefiero discutir propuestas concretas y no frases sacadas de un panfleto. Y la realidad es que las propuestas que defienden los intereses de todos son socialistas, por definición. Y con eso no me refiero al PSOE, ni a IU, que el de las mayúsculas parece que toda la “democracia” que conoce es la de PP y PSOE. Si sabes de buenas políticas sociales de derechas, por favor, expónlas para que pueda rebatirlas.

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  14. Anónimo dijo:

    Es bueno el escrito, se aproxima a lo que yo viví y percibí el 23F…pero al hilo de los comentarios de arriba relato algo que viví en directo: un chico que portaba una bandera española con un mensaje en inglés crítico con la troika, no lo pasó muy bien cuando un nutrido grupo le increpó y le gritó FUERA por llevar esa “bandera fascista”. Unos cuantos quincemayistas le defendimos y le invitamos a buscar otra zona más “democrática y menos de izquierdas de toda la vida, de esas que saben muy bien lo que tiene que hacer y no hacer todo el mundo”.

    El episodio me dejó el cuerpo bastante chungo…hombre el chaval podía haber tachado la puta corona real de la bandera, ni se enteró, pero en cualquier caso tengo muy claro que sin banderas rojigualdas conviviendo con las republicanas (integradas ya en el paisaje) en las manifestaciones no conseguiremos que éstas sean gigantescas, es decir, mayores aun que la enorme mani del 23F, que no llegó a ser la del 14N pero casi…son insuficientes, para que de verdad tengan efecto por sí solas deben multiplicarse por 2 o 3 y conseguir que la madera desobedezca. Por lo demás está muy bien, se sigue haciendo caldo, humus, se avanza pero mucho cuidado con la brecha…

    Por muy sesudos análisis que hagamos los símbolos de movilización de masas no van a dejar de serlo, yo paso del Rey, del principito y de spm pero si la gente en Madrid tiene miedo a decir que se siente española y que su bandera es la rojigualda acabarán ganando los de siempre. Yo apuesto por la bibandera, dos banderas en una: “si no te gusta ésta aquí detrás tienes la otra y te puedes limpiar el ojete con la cualquiera de las dos o con ambas”… reconozco que me da bastante pereza sacarla a la calle, ya lo hice el 12-15M, nadie me increpó, al contrario…pero buff, putas banderas, puto cerebro arracional.

    • Maria Jose dijo:

      Jo macho pero que razón tienes, ojala que los que vemos esta realidad dentro del 15M y otros colectivos empiecen a ser mas numerosos por que si no, como bien dices, no avanzamos. Y los que no la ven que se bajen de una puta vez de su torre de marfil y empiecen a ver lo que les rodea.

  15. yeah dijo:

    Espero que sea broma lo de que no sabíais el lema de la manifestación, porque sino, menuda gilipollez asistir… porque de hecho, se buscaba algo muy concreto, que es NO PAGAR LA DEUDA, dado que nosotros no la hemos creado. Igual que no se pagó en Ecuador ni en Islandia por ejemplo.

    Por otro lado, a los asistentes de derechas que menciones, mejor les dábamos unas lecciones básicas de política. Derecha=liberalismo=privatizar No entiendo a que acuden a la mani, si están haciendo precisamente lo que siempre han pensado hacer..

    • Anónimo dijo:

      VAN A LO MISMO QUE TU, A DEFENDER EN LO QUE CREEN O ERES TU EL DIOS QUE DECIDE QUIEN VA O NO
      NO LO OLVIDES PP Y PSOE LA MISMA MIERDA ES Y SI ERES DEMOCRATA, TE CALLAS Y RESPETAS

    • Maria Jose dijo:

      Cuando vamos a superar lo de derechas e izquierdas, esto va de los que tienen la pasta y los que no. Y a ver si los que se denominan de izquierdas dejan de tener la mania de adoctrinarnos a todos los que según ellos no somos suficientemente “de izquierdas” porque por ese camino no se va a ningún sitio. Parece que estáis en una continua competición de “a ver quien la tiene mas larga” joder que las cosas han cambiado que tenéis que renovar el discurso porque esto va de defender los derechos de todos, no va sobre demostrar que la izquierda de “siempre” tenia razon, que dividis vosotros mas que ellos.

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