¿Estará celosa la marea blanca de la marea verde?

Al fin y al cabo, los profesores fueron los primeros en atreverse en dar un paso hacia adelante como ese. Y ellos sí que consiguieron que se convocara una mesa sectorial de educación para discutir los problemas, mientras que los médicos sólo han conseguido que Lasquetty haga el paripé de escucharles. Por no hablar de cómo la marea verde dinamitó las relaciones entre Comunidad y Consejería. O de la forma en la que abordaron a los medios de comunicación y consiguieron que desde el primer día la población entendiera a lo que nos estábamos enfrentando realmente. ¡Si hasta le ganaron el pulso a la hija del todopoderoso Botín cuando intentó controlar el negocio de la educación! Y mientras, aquí Capio pidiendo indemnizaciones…
¿Sentirán los médicos que han fracasado al pensar en la marea verde? ¿que esos otros supieron defenderse mejor? ¿se acordarán de los éxitos de los profesores mientras les rescinden sus contratos en los hospitales? ¿pensarán quizás que la cuestión de la educación era más fácil de defender? ¿que no es un fracaso porque son luchas que no tienen nada que ver? ¿que en la marea verde sólo era una cuestión laboral, pero que ahora se está destruyendo de verdad el sistema público? ¿pensarán en lo que deberían haber aprendido de la anterior marea mientras les trasladan a hospitales militares de las afueras? ¿sentirán envidia? ¿distancia? ¿incomprensión?

¿O sentirán quizás que no son cosas tan diferentes? A lo mejor se sienten orgullosos, como parte de una saga de mareas que en algún momento triunfará, y acabará reinventando la forma de funcionar del país. Quizás el sentir tan de cerca el rodillo destructor del sistema les ha hecho empatizar profundamente con todos los demás sectores públicos que también están siendo arrasados. Quizás han acabado comprendiendo muy de verdad, desde cada trocito de la piel, lo que significan las palabras público y político, y que ellos, como los profesores sí que están haciendo política, pero política de la real, de la digna, de esa que intenta organizar los recursos para que todo el mundo viva una vida lo mejor posible. Quizás sientan que ellos realmente no luchan contra un plan de privatización concreto, ni contra un consejero específico, sino que luchan por lo de todos. Que cada sector le pone una etiqueta diferente y elige un color, pero que en el fondo no son más que eso: etiquetas y colores. Que todos queremos lo mismo, que todo eso de “somos el 99%” y “no nos representan” que se oía tanto hace un par de años también era la misma cosa, pero con otras palabras. Que a cada rato son a unos diferentes a los que les toca coger aire e intentar parar la máquina de destrucción, pero que igual sólo la paramos si nos juntamos a empujar todos a la vez. Quizás a veces sientan la tentación de dar el salto y llamar a los profesores; hacer una reunión conjunta; decirles que cojan aire de nuevo, que fusionen las mareas; que se traigan también a esos funcionarios que cortaban calles cerca del Senado; y a los bomberos; y a esos que acampaban pidiendo democracia. Que se junten todos, que esta vez sí que vamos a ganar, que no puede fallar, que ahora sí que vamos a tener el control, que el poder está realmente en nuestras manos porque somos nosotros los que formamos este país, que se vuelvan a ilusionar un ratito, que ya han comprendido cuál es la clave, que sólo hay que levantar las manos una vez más, que el mundo es nuestro, somos nosotros, una vez más, juntos…



mareas

[…] Hay un río fluyendo muy rapidamente.
Es tan grandioso que mucha gente podrá estar asustada.
Tratarán de aferrase a las orillas.
Sentirán como si los estuvieran arrancando y sufrirán enormemente.
Sepan que este río tiene su destino.
Los ancianos dicen que debemos soltarnos de la orilla,
y empujarnos hacia el centro del río,
mantener los ojos abiertos, y nuestra cabeza por encima del agua.
Mirar quien está allí contigo y celebrar.
[…]

Los Ancianos (Elders)
Oraibi, Arizona
Nación Hopi

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3 respuestas a ¿Estará celosa la marea blanca de la marea verde?

  1. yolanda dijo:

    Yo no estoy celosa de nadie; estoy orgullosa de cualquiera que sale a la calle a defender sus derechos y lo que condidera justo, y me da igual el color del que se vista.

  2. Anónimo dijo:

    Aquí va un experimento colaborativo y participativo entre disitntos sectores del sector público, un pasito en esa dirección: http://muevelopublico.wordpress.com/tag/muevelopublico/

  3. Pingback: ¿Estará celosa la marea blanca de la marea verde?

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