“Un cortado” en la carretera de Colmenar a la hora del café.

foto de @CasaviDB

El viernes pasado mi compañera de 54 años de edad salió corriendo del despacho a
cortar la carretera de Colmenar. No hizo falta que nadie le dijera que no iba de
turisteo, antes de salir se llevó su móvil de última generación para que luego su
sobrino colgara las fotos en facebook. Ya en el umbral de la puerta tan aprisa como
iba, decidió dejar el bolso y encajarse las gafas de sol, para que si llegaba la
prensa no pudiera reconocerla su Eusebio.
Volvió dos horas después con la cara blanca de crema y el móvil sudado de tanto lío.
Me dijo que la policía les había ayudado, que la guardia civil les había recibido a
casco descubierto, y que el gorrilla del sindicato que siempre está de cafés lo veía
todo muy claro: huelga indefinida, de consumo, de trabajo, paralización total del
estado.

Los pocos estudiantes que aún pasan por aquí entienden que en estos días nadie de
pie con bola, y esperan calladitos hasta que las funcionarias sexagenarias repasan
la prensa cantando los cortes de calles y carreteras como grandes victorias. Al lado
de esas jóvenes criaturas mis compañeras rechonchas rebosan creatividad y energía.
Hacía falta algo que las instalara en la desobediencia y por fin pasó. Qué gusto
haber traspasado la frontera sin darle la razón a nadie, sumarse a la movilización
sin parecer demasiado old fashion, sin sentirse alocadas y viejas. Esta es lucha, la
única que les permite unirse a la nuestra.

Por primera vez me hablan de la agenda de manis de la semana, me preguntan si vamos
a venir, me piden consejo. Dicen que hasta los docentes se han movilizado. Los
profesores aquellos que no salieron a la calle por la subida de las tasas, que no
investigan, que se cagan en el defensor del universitario (que es un físico
octogenario que les llama caraduras), se han unido con los administrativos a plantar
batalla.

Ahora mismo mientras escribo esto, estoy sola en el despacho. Mis dos compañeras han
vuelto a acudir a la llamada. A las 10.30 han forzado una comparecencia del rector
para entender cuál es el discurso oficial de la casa, a las 12.00 más cortes en las
carreteas, a las 18.30 cacerolada en el ministerio de Educación, y preparación de la
movilización de mañana.
Sus motivos radicalmentes distintos les facilitan la puerta de entrada, la excusa
perfecta para gritar Hijos de Fabra ya si eso, pertrechadas con abanicos,
acompañadas de sus amigas, caminando a su ritmo.
No seré yo quien ponga en duda sus motivos, el año pasado nadie puso en duda los
míos.

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2 respuestas a “Un cortado” en la carretera de Colmenar a la hora del café.

  1. un sueño enorme dijo:

    Me gustó más la brillante idea de “No cortemos el tráfico. Dejemos circular a los coches…”, explicada en http://leodecerca.net/una-semana-en-mordor/
    La esencia del 15M: replantearse todo.

  2. A veces me dan ganas de darle las gracias a quien les enseñó la calle a quienes no encontraban la puerta. Bienvenidas sean todas las personas que les indigna como se destruye lo que es nuestro. Cada cual por lo que sea. Pero han aprendido el camino a la calle y eso, yo lo sé desde hace años, no se olvida.
    Han despertado a la Bicha, difícil será que duerma…
    Salud y nos veremos las caras en la calle…
    No es una amenaza, es nuestro derecho.

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