A qué sabe una huelgageneral (#29M en Madrid) + Carta a los Yayoflautas

La ciudad está encantada. Los que vivimos a lomos de esta mole insomne la madrugada del 29 de marzo la oímos respirar, lenta y pesada, por sus branquias de callejón. Parece que despierta el Leviatán o si acaso, que se ha enamorado.

La Huelga General le cayó a la ciudad en todo el Centro, con alegría y nocturnidad, como casi todo lo bueno. Desde ahí, Madrid está sonámbula, lúcida y ebria como la de Max Estrella.

Cuando los tabernáculos y sus feligreses quisieron darse cuenta ya estaban en 29M,  felices y beodos cantaban al echar los cierres. Helicópteros ciclópeos dan la murga y dirigen a patrullas de romanos a pie que comienzan a deambular en procesión de centuriones desnortados, entre Atocha y Alcalá, entre Cuatro Caminos y Santa Ana.

Un Viva-la-Huelga-General proyectado por un piquetón rojiblanco CCOO-UGT da por inaugurado este pantano y celebra como sabe lo suyo en la Puerta del Sol: bigotones, pitos, petardos y camaradería de manual.

Atajos de 15mayistas olfatean y se buscan de plaza en plaza como duendes desvelados a ver si dan con la tropa que nunca se sabe por qué plazas se anda. Se pregunta mucho dónde están los nuestros, que son por cierto cualquiera, los de nadie.

De donde no había un piquete nace un tumulto entre Lavapies y Las Letras. Otro grupo poderoso cierra bares a mansalva en la plaza de Santa Ana, cantan al unísono como una columna soviética en día de soldada. Emoción, qué eficacia. Son los hooligans de Hannover que han venido a beberse un partido contra nosequién, se funden sin enterarse con los huelguistas de variado jaez. Pocos cerrojos van resistiéndose a celebrar, los cortinones metálicos anuncian una ciudad noctívaga, enloquecida y abierta (a lo que vaya a pasar).

Un pelotón anarcoide gana protagonismo en la procesión y le va dando el color de sus capuchones zaínos a reatas de paseantes en piquete. Los romanos empiezan a desfilar ligero casco en mano.

Las jóvenes guiris en sandalias sonríen encantadas al cruce de escuadrillas de banderines rojos y silbatos de plástico, asamblearios de barrio con tamborcillos, chinos con latas y señorones de corbata que van acechando los hoteles de postín del centro de una ciudad inquieta y desvelada como un niño en reyes.

El alba sólo sirve para confirmar que en efecto, cualquier cosa puede pasar. Y en eso está el milagro. Las cocheras, los mercamadrides y las Delegadas del Gobierno se entienden entre ellos.

La ciudad amanece endomingada, los coches no circulan, se oyen las palomas y un comercio sí y otro no abre como sin saber. Parece el día del Patrón tras la alborada. En este caso, justo al revés.

La mañana se sucede en desconcierto de actividades, desde Mayo sabemos que cualquier cosa sucede en cualquier lugar, sólo a cambio de estar ahí. Y en la Puerta del Sol siempre está a punto de suceder.

Se canta, se anda mucho y hasta se come contra el sol de los parques en los barrios. Tarteras, perolos y tortillas asamblearias. Hay convocada una Siesta General con la Cibeles frente al ayuntamiento, que huelguear cansa. Y Huelga Social, porque fábricas, lo que se dice fábricas, haberlas, haylas, sin embargo paradas y no asalariados son legión, y ahí sí que le duele al capital, en todo el consumo, ay. Bendita espontaneidad 15mática.

La tarde abunda en el sortilegio y la gente en riada no deja de pasar, como en cualquier otra Huelga General, excepto que esta vez, decididos y orgullosos, nadie sabe a dónde va. El tiempo de la Cabecera Unificada pasó, ahora las mareas de colores inundan Madrid y una no acaba de saber de dónde sale lo suyo si es que lo hubiera: de la asamblea del barrio, de la Bolsa y nosequé convocatoria, del Prado y los docentes, de los sindicatones plastic-flayers que inundan Neptuno, de los sindicatos rojinegros que convocan en Legazpi, de los 15Ms cuya cita nunca acaba de estar clara para estupefacción de mandos policiales y consejeros del Orden Nuestro de Cada Día. Entre el tuiter, los paseos y el azar, acabamos siempre encontrándonos, como los gatos.

Un griterío rompe la tranquilidad dominical y cinematográfica de una Gran Vía embelesada y vacía de Antonio López. Cae sobre la Cibeles una cabalgata bicipiquetera que antes ha cortado la M30. Aúlla, ríe y bocinea. Un asalto normando y multicolor congela a los municipales en su falta de crédito ni reacción. Los viandantes aplauden. Lo inesperado al acecho en cada esquina. Una moneda da vueltas sobre el cielo de Madrid sin decidirse por la cara o por su cruz. El minuto de desconcierto dura todo un día en que no se decide el rostro y el color que tendrá lo que ha de venir. La ciudad está preñada de Primavera, se barrunta en el aire eléctrico y el milagro recorre las calles con disfraz de posibilidad.

En fin, que a cada rato la Puerta del Sol va cambiando de colores según arrecien unos, otros o totum revolutum. No se sabe a qué sabe esta huelgageneral y en esa indeterminación anida la alegría. Las demostraciones al estilo coreano acabaron pese a los dirigibles, los escenarios y los megavatios de los mayoritarios.

Sol no acaba de irse a dormir a ninguna hora, parece que no le pesen los cientos de miles que no dejan de llegar. La cosa está entre mareas rojas, daltónicas, anónimas o policromáticas, entre batucadas y banderas indescifrables, entre anonymous, repúblicas, hoces y cenetismos, entre pancartas y soles, entre carritos de bebés, bicicríticos y bloques negros. Entre multitud de cartelotes y mayoría de letreros artesanos, personales e intransferibles.

Un contenedor se suicida a lo bonzo pero nadie reclama el tótem ni la barricada que no llegó a ser. La policía y los bomberos rodean un espacio ritual sin danzantes. Mordor no cuaja en este Madrid indeciso.

La ciudad está encantada y lo sabe, el #29M de Madrid anuncia un desconcierto, un latido, un espacio que no acaba de tomar un color determinado. Un extrañamiento, una preñez o un acaso a punto de nacer. En su posibilidad, la emoción y puede que la alegría.

 

PD – CARTA A LOS YAYOFLAUTAS

Queridos yayoflautas de Barna, ¿tendrían ustedes a bien hacerse cargo de la chiquillada postpúber y analfabeta que incendia heroicamente cafés Contra-El-Capital haciéndoles el curro a los del Parlament?

Les podrían acaso invitar en sus casas a unas lentejitas estofadas con charla, postre caserito y cariño, no sea que lo suyo fuese, como sospechamos, falta de atención.

Averigüen. Y si se tratase más bien de veleidades épico-bélicas recomiéndeles la masturbación, como toda-la-vida-de-dios, o póngales por favor el Acorazado Potenkim que lo tendrán por ahí en VHS. Muéstrenles además un mapita de Oriente Medio (o de los Monegros que queda a tiro de autobús) donde encontrarán sitio de sobra para jugar a la guerra, a las guerrilla, a tomar posiciones y hasta cervezas si se les pone. ¡La Klase Obrera se lo agradecería tanto a esas criaturas!

Y a ustedes, tod@s los demás.

 

Rendida admiración,

 

Suyos.

 

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a A qué sabe una huelgageneral (#29M en Madrid) + Carta a los Yayoflautas

  1. Pingback: A qué sabe una huelgageneral (#29M en Madrid) + Carta a los Yayoflautas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s