Los hombres de goma

–Somos los hombres de goma. A veces vamos por la calle y paf. De pronto aparecen los elefantes y nos jalonean, nos empujan, nos tironean. Acabo arrojado al suelo con la piel raspada, la espalda dolida, el alma entera triste. Los hombres de goma no estamos acostumbrados a caminar por la calle y que de pronto paf. No lo estamos, no. Así que nos quedamos muy extrañados.

–¿Por qué no intentáis pegarles vosotros también?

–Somos hombres de goma. Los hay que intentan responder de igual modo, pero entonces los elefantes replican y como son más mucho fuertes los parten en dos. Chas.

–¿Entonces qué hacéis los hombres de goma .

–Tenemos una primera reacción bastante estúpida. Nos da por preguntarles a los elefantes por qué nos empujan, nos arrastran, nos tratan mal, en definitiva. Les preguntamos por qué. Eso hacemos; es lo que nos sale del alma. Algunos nos vuelven a pegar y su respuesta nos deja muy asombrados y tristes, porque generalmente vuelven a pegarnos sin mediar palabra. Saldría corriendo, eso haría. Pero miro al resto de los hombres de goma y todos se muestran igual de estupefactos que yo. Todo resulta demasiado extraño, demasiado incomprensible. Así que decidimos detenernos parlamentar entre nosotros.

–¿Y qué decidís? ¿Qué ocurre después?

–En primer lugar, como hemos observado que no contestan a lo que les decirmos, decidimos guardar silencio, porque a los hombres de goma no nos gusta gastar energías en actos inútiles. Después, los miramos fijamente con nuestros extraños-ojos-resplandecientes.

–¿Y con eso dejan de pegaros?

–Si vuelven a pegar a un hombre de goma, éste termina rebotando contra el asfalto. ..

–¿Y después?

–Rebotamos contra los coches. ..

–¿Y después?

–Contra las ventanas de las casas…

–¿Y después?

–Entonces los demás hombres de goma que estaban durmiendo en sus casas se despiertan alarmados y salen a la calle a preguntarse qué está ocurriendo. Se reúnen con el grupo y todos juntos nos detenemos en silencio a mirar a los elefantes con nuestros extraños-ojos-resplandecientes.

– Así que…

–Eso los desconcierta. Los deja paralizados. Imaginate a miles de hombres y mujeres de goma mirándote con sus extraños-ojos-resplandecientes. Imagínatelo.

–Tú sabes que yo también soy un elefante, ¿verdad?

–En realidad también eres un hombre de goma. Sólo que aún no te has dado cuenta.

–Entonces aquellos que se lanzan contra los elefantes a intentar pegarles, ¿son también hombres de goma?

–Enséñales a serlo.

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Una respuesta a Los hombres de goma

  1. Jessica dijo:

    Precioso y con gran razón.
    Mi enhorabuena.

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