Esta pildorita no me la como #sinmiedo

En las plazas dijimos «No tenemos miedo», en las redes dijimos #sinmiedo, internacionalmente decíamos #nofear… era el no tener miedo porque estábamos juntos, la confianza de que caminábamos en la misma dirección, la seguridad de ver en los ojos de los otros que todo era posible, «no nos representan» y lo tienen que saber.

 En el camino cambiamos, fuimos conscientes del cambio, «dormíamos, despertamos» pero ese cambio no ha producido todos los cambios reales que esperábamos, nos preguntamos una y otra vez, ¿qué ha cambiado? y nos respondemos «nada». No ha cambiado la realidad inmediata, porque la realidad es tozuda, porque está atrapada en sus propias redes, porque los poderes quieren imponer sus normas, quieren reconducirnos a ellas, ya han reaccionado ante lo imprevisto que eran las plazas, vuelven a marcar el paso, nos quieren volver a llevar al redil del miedo, porque el miedo es fácil de gestionar, de provocar, inmoviliza.

Es el miedo que ejerce la policía contra los estudiantes en Valencia, que por manifestarse contra los recortes educativos les detienen o les pegan sin concesión #primaveravalenciana  o en las acciones simbólicas como @yonopago , es la creación del miedo, son píldoras de miedo suministradas, efectivas, «nos tocan a uno, nos tocan a todos”, junto a las que hay que sumar otro miedo, quizá más profundo, más real. La cada vez mayor presencia en las calles de sintecho, los deshaucios, la desesperación del paro, el encontrarnos situaciones que no habríamos podido sospechar, la economía va mal, magia negra, el gobierno nos avisa, iremos a peor durante dos años, miedo en el cuerpo ¿qué será de mí? ¿qué será del otro? la incertidumbre, el camino sin salida que presenta una situación como la de Grecia, todo nos lleva sólo en una dirección, el caos.

 «El Gobierno ha sembrado en nosotros el miedo al hambre….se ha convertido en un miedo que hace que cada uno mire por sí mismo y se pregunte ¿y a mi qué más me da? No va conmigo. Esa fecha fue el principio del fin.» [1]

 ¿Podemos escapar del miedo? La respuesta es «sí», si nos distanciamos de lo inmediato, si escapamos de las lógicas donde nos quieren colocar, si no nos avergonzamos de sentirlo, si lo compartimos. Hablando con un amigo me decía, no puedo tener miedo a que se acabe lo que hay, porque lo que hay es «muerte», lo único que podemos esperar caminando en la incertidumbre es llegar a la esperanza que ya conocemos, el clima 15M.

Ese clima 15M, lo podemos oler, lo identificamos y sabemos que está ahí, no ha desaparecido, es el fantasma que crea el miedo al poder, no puede ser atrapado, pero hay que cuidarlo, es nuestro escudo antimercados , es el que nos da confianza  para llevar a cabo lo que queremos. Podemos esquivar el miedo, porque sabemos como no tenerlo, sabemos que juntos no existe el miedo y sí la fiesta. Porque el mundo que queremos construir es una fiesta, y eso no tiene nada de dramático, no tiene que pesarnos, tiene que ir acompañado de la alegría de experimentar nuevas formas que vayan modelando un mundo mejor para todos.

«De norte a sur, de este a oeste, la fiesta sigue cueste lo que cueste.»

[1] Taxi de Al Khamissi, Khaled

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