#yonopago: el boxeador y la mosca

1) De nuevo, poquísima presencia en la convocatoria. (Aunque yo no he llegado exactamente al salto de las vallas que parece que ha sido en Tirso?) Yo he estado en Sol desde las 19,10h o así) Presencia muy chillona: “¡Ninigún ser humano, es policía!”, etc Incluso algunos pasamontañas…

2) Muchíiiisimas cámaras de todos los colores + vídeos móviles, mucha identificación de prensa,… etc

3) 2 o 3 millones de policías que han llegao en sus 200 lecheras. ¡Es-pec-ta-cu-lar! Muchísimos más polis que manifestantes. Piden identificación compulsivamente y se portan como lo que son, anti(pro)disturbios. Son violentísimos, en lo íntimo me refiero, cada vez que agarran a chavales indiscriminadamente para tirarlos de un lao para otro o para decir luego: “identificación”. Superrabiosos. Fatal.

4) Alta tensión en el vestíbulo del metro: miles de polis (TODOS CON ETIQUETITAS ROJAS DE NÚMERO DE ID!) De golpe algo parecido a un rifirafe. Detienen a un par. Rapidísimo, cámaras, torbellino, tensión a saco. No se carga. El grupo decide salir a pasear. Muy pocos. Miles de policías pastorean. La gente en las calles flipa. Van y vienen hacia Ópera, hacia Callao, etc. La gente en la calle dice: “si son muchos más polis que manifestantes!”

5) Hasta donde me he quedao no ha habido cargas.

Conclusión y coda:

1- Ambiente difícilísimo e impracticable por tensión y confrontación y poli e inferioridad numérica, miedo, etc…

2- Parte positiva: El Estado espera que pase algo. Los medios esperan que pase algo, había unidades móviles con antenas en Sol. Todos están seguros de que va a pasar. Nos ponen el escenario, abren un hueco en el medio. La tensión se contamina de emoción. Es como si una vez hubiera aterrizado E.T. en Sol, y ahora a la mínima, se plantan los federales, los marines, la NASA y la TV. Tiene algo de muy cachondo, de amante en plantonazo. Es como si el aparato estatal boxeara con una sombra, con algo que no ve. Es como un boxeador de 170 kilos (con un cerebro aplastao) intentando golpear una mosca. Despliegan mucha, pero que mucha energía. Muchos hombres, caras jóvenes y relavadas, muchos jefes, trajes nuevos y planchaos, helicópteros, SAMUR, miles de furgos recién compradas, etc. Cámaras, periodistas, fotos, focos. Se presenta contento y dispuesto el adversario… y El Otro (nosotros), no viene. Decepción. Con los juguetes a casa.

¿Cómo es lo de los japos? ¿aprovechar el peso del adversario y su fuerza para su caída?

CODA: A una chica muy joven la piden el carnet. Se queda con los polis después de devolvérselo, les pregunta repetidamente y muy bajito una y otra vez que si le va a llegar una multa. La mandan a la mierda. No la hacen caso, ni la miran. Ella habla muy muy bajito y tiene mucho miedo. No les recrimina, sólo quiere saber lo de la multa y porqué le ha pasado eso. Me fijo en que le tiemblan las manos muchísimo y tiene los ojos rojos. Rompe a llorar desconsolada. La pregunto que qué le pasa y que no se preocupe. No puede recibir una multa, no la puede pagar. Se tiene que ir de Erasmus. Sólo eso. Eso la mata.

Me ha dado mucho que pensar. Está claro que ni lo más pequeño de la confrontación es prácticamente soportable, o deseable.

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