Palabras mágicas

Lo hemos visto en alguna peli americana:

Entran unos pandilleros a una tienda regentada por una mujer oriental. Montan bronca y cogen cosas, insultan a la mujer, la vacilan, tiran cosas al suelo.

La mujer no se mueve del mostrador.

Tiran todas las botes de una estantería, abren las bolsas de patatas y las latas.

La mujer no se mueve. Tiran al suelo otra estantería, las botellas, la tironean.

No se mueve. Extraña serenidad.

La mujer sabe algo que el espectador no sabe, algo que nosotros no sabemos. La mujer no se mueve por miedo, pero por algo más. No acude a recoger las primeras cosas que tiran al suelo, no corre a recoger la siguiente estantería y a quitarles las bolsas.

La mujer no se mueve porque de algún modo sabe que va a ganar, que tiene razón y que ella seguirá allí con su comercio cuando ellos se vayan y al día siguiente.

La mujer sabe que la resistencia es su virtud.

En nuestra realidad el aparato de guerra acomete imparable con trompas y tambores. Lo arrasa todo a su paso. La realidad ha enloquecido y una gran trituradora se ha puesto en marcha, ha comenzado el delirio. Todo es desmantelado en el paroxismo de la locura. Una realidad monstruosa, desquiciada y loca sale de la tele para llevárselo todo por delante. Políticos absurdos, reyes de cómic, ministros, consejeros, expresidentes, yernos y chóferes, banqueros y consejeros delegados forman un esperpento grotesco e inasumible. Nos precipitamos hacia la carcajada final.

Miedo, crisis y ansiedad. Derechos laborales, educación, sanidad, pensiones, servicios sociales y crecimiento. Ataca la prima de riesgo, los mercados y Alemania, la liquidez, los bonos y el variable. Ataca el rating y la calificación. Suben el metro, la electricidad, las recetas y la universidad. Congelan a los funcionarios, a los pensionistas y suben los impuestos para curreles. Cambian todas las leyes, la Constitución y las de resistencia a la autoridad antes de que nadie se haya resistido. Cambia el Estado. No lo va a reconocer ni la madre que lo parió. Ni a nosotros, que éramos ricos.

La mujer no se mueve.

Diez mil millones, veintiocho mil, treinta mil millones de recorte. Ayuda al desarrollo, a la dependencia y a la maternidad.

La sanidad, los coles y la universidad. Las teles siembran el pánico, los pisos no bajan y no hay curro.

El absurdo. Un absurdo imparable que produce estupefacción, parálisis y asombro.

El desconcierto del shock.

Supongamos ahora que hay algo que sabemos pero que no estamos sabiendo decir. Supongamos que sabemos que hace tiempo que las cosas han cambiado. Hace tiempo que la realidad hizo crack y entre nosotros y ella se fue abriendo un mar, un trecho largo que separa a la sociedad de la nave de los locos que salen por la tele y en los periódicos y mandan y nos hablan como si todo estuviera bien, como si les entendiéramos, como si les escucháramos, como si fueran inteligibles.

Supongamos que hay algo fuerte que late, más que un presentimiento, casi una evidencia.

Digamos que ante el absurdo y el destrozo total, esta vez, aún, nos guardamos un secreto, una jugada más.

Digamos que en el fondo sabemos que tenemos una virtud, que tenemos una solución de otro orden.

Supongamos, como la mujer de la tienda, que sabemos algo.

Supongamos que sabemos que somos el 99%.

Supongamos que hace falta sólo decirlo.

Un gran reto por delante: conjurar el sortilegio, romper el silencio asombrado, nombrar lo nuestro. Nombrarnos.

Saber decir otra vez palabras mágicas.

No hablar sólo su lenguaje, no andar detrás recogiendo las estanterías y los botes de cada esquina, no podemos decir únicamente BCE, inflación, bono, rating y déficit.

Tenemos que decir 99%, inclusividad, construcción, tod@s o ningun@, democracia real ya, cuidados, inteligencia colectiva.

¿Sabremos comportarnos como lo que somos, el 99%? Actuemos ya según lo que deseamos y lo que creemos, una democracia real ya. Abandonemos por fin a los locos en su nave. Salgamos del estupor.

Nosotros estamos aquí y ahora. El horizonte es hoy. Somos el 99%.

Ya es democracia.

En seguida nos hacemos cargo. De todo.

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6 respuestas a Palabras mágicas

  1. SSrx. carry¨bycyl. Fiel a mi estilo me alegro mas por Vdx.., que por mi . Es la primrea vez que les veo a pie de tierra. con ese hermoso -terrible- relato de todo lo que nos ha pasado,y lo que nos llega cada minuto con un golpear continuo e incansable que no cesa ni cuando oficialmente estamos dormidos El despertar, será de nuevo, temblar.Pero hay que ser de yeso como la vendedora para no vacilar. Me alegro que fuera del círculo verbalicen las preocupaciones del 99%.. Unx del porcentajerx. carry¨bycyl. Fiel a mi estilo me alegro mas por Vdx.., que por mi . Es la primrea vez que les veo a pie de tierra. con ese hermoso -terrible- relato de todo lo que nos ha pasado,y lo que nos llega cada minuto con un golpear continuo e incansable que no cesa ni cuando oficialmente estamos dormidos El despertar, será de nuevo, temblar.Pero hay que ser de yeso como la vendedora para no vacilar. Me alegro que fuera del círculo verbalicen las preocupaciones del 99%.. Unx del porcentaje

  2. jose dijo:

    Gracias por el articulo,hay que recordar,informar y transmitir que somo el 99%,que hay que luchar contra los privilegios del 1%,paraisos fiscales,bajos impuestos,fraude fiscal generalizado,bajisimos salarios,horas extras forzadas bajo amenaza de despido,deslocalizaciones,destrucion ecologica sin control etc.

  3. Pingback: Por una verdadera democracia – Poder Civil » [Valencia] Palabras mágicas, una recomendación de post

  4. Pingback: Palabras mágicas « txemabcn

  5. Pingback: Asociación DRY ¿dónde está la polémica? - Iniciativa Debate Público

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